Los motivos por los que nosotros talamos cada año la mitad de nuestro olivar son los siguientes:
1.- Debido a que todos los años abonamos y les aplicamos dos o tres tratamientos foliares a todos los olivos para mantenerlos en las condiciones más óptimas de crecimiento y producción, nos resulta imprescindible escamujarlos con el fin de mantenerles el volumen, la altura y la densidad de ramaje que estimamos más conveniente en función de la edad y la estructura de cada árbol.
2.- Consideramos fundamental tanto que el ramaje proteja completamente de la exposición directa al sol toda la madera del árbol para evitar su rápido deterioro y envejecimiento, como que aquél permanezca convenientemente ventilado y expuesto a los rayos solares. Por lo que las cortas las realizamos siguiendo estos criterios y teniendo en cuenta, además, que todas las ramas ofrezcan una fácil y cómoda sujeción a los vibradores de gancho que utilizamos para varear las aceitunas.
3.- En olivos de uno o dos pies cuyos troncos tengan más de sesenta años y se encuentren tanto en terrenos llanos como en otros con desniveles muy pronunciados, estimamos imprescindible conservarlos con ramas siempre jóvenes que contribuyan a mantener su follaje y su producción, para que continúe resultando rentable su mantenimiento.
4.- Aunque cada año son más los agricultores que comienzan la tala en los meses de diciembre y/o enero tras haber realizado la recolección de aceitunas, nosotros la seguiremos llevando a cabo durante los meses de febrero, marzo, abril y mayo, en los que los riesgos de heladas disminuyen considerablemente y, de producirse, no son tan extremas como las de noviembre, diciembre y enero.
5.- Puesto que la tala la realizan únicamente Juan y José Luis, un año la aplican a la mitad de los olivos de toda la finca y al año siguiente al resto. De este modo, disponen de tiempo suficiente para acometerla con tranquilidad e incluso intercalando otro tipo de trabajos igualmente necesarios de ser desempeñados en las mismas fechas.
