Artículo redactado por D. JOSÉ MARÍA PENCO – Director de AEMO – Asociación Española de Municipios del Olivo.
Decálogo de la Cata del AOVE.
¡Descubra el catador que lleva dentro!
Le enseñamos a valorar un AOVE desde su casa de forma secuencial, sencilla e intuitiva con estos 10 pasos:
- Vierta en una copa unos 25 ml. -aproximadamente dos cucharas soperas- del aceite de oliva virgen extra que pretende catar y valorar. Lo ideal es hacerlo en la copa oficial de cata para aceite de oliva, pero si no la tiene ¡no pasa nada!; puede utilizar una copa de vino.
- Abrace la copa con la palma de una mano mientras la tapa con la otra. Gírela suavemente con una ligera inclinación durante 20 ó 30 segundos. Con esta acción estamos calentando el aceite al mismo tiempo que impedimos que se escapen los volátiles. Recordemos que la temperatura óptima para catar un aceite es de 28º C.
- Destápela y colóquela rápidamente bajo su nariz. Ahora debe concentrarse, pues comienza la fase olfativa. Inhale con aspiraciones lentas y prolongadas, tratando de relacionar lo que huele con fragancias conocidas que retiene en su memoria. Está percibiendo los aromas del aceite, positivos o negativos; trate de identificarlos.
- Llévese la copa a la boca y tome una pequeña cantidad de aceite. Con él aún sin tragar, mientras permanece en la cavidad bucal, aspire con potencia aire a través de la boca y páselo entre los dientes. De esta forma percibirá los aromas retronasales -ascienden desde la boca hacia la nariz- que le recordarán a los que ya percibió anteriormente por la nariz. Al pasar una rápida y vehemente corriente de aire por la boca -cuya temperatura es superior-, consigue volatilizar todos los aromas.
- Tome un segundo sorbo pequeño y trate de identificar los diferentes gustos y sensaciones que se despliegan en su lengua, paladar y garganta.
- Sentirá si el aceite es dulce o no nada más entrar en la boca. Asociamos el atributo dulce con la sensación de fluidez frente a la pastosidad y la aspereza. Un aceite es dulce cuando entra alegre, ligero y rápido al transcurrir por la lengua.
- Ahora percibirá el amargo en la parte posterior de la lengua y el paladar. El amargo es un atributo positivo que se percibe en los vírgenes extra de calidad. Mientras el zumo prosigue su viaje hacia el interior, le irá mostrando si es o no picante y con qué intensidad. Debe valorar positivamente el picante y el amargo cuando sean moderados y acompasados entre ellos. Esto es lo que llamaríamos un zumo equilibrado.
- Valore ahora la complejidad de los aromas que ha percibido en nariz y boca. Un AOVE es complejo cuando huele y sabe a varios planos de la naturaleza viva y fresca. Estos planos se encuentran divididos en aromas frutales, vegetales cultivados y vegetales silvestres.
- Finalmente, ponga su mente a trabajar. Recuerde los aromas nasales directos y las sensaciones que percibió en boca y, entonces, valore el aceite en su conjunto. Consideramos un aceite armónico aquel en el que la nariz acompaña a la boca en sus atributos positivos, cuando es elegante, balanceado y complejo.
- Lea atentamente la etiqueta del AOVE e identifique la zona, la variedad de aceituna de la que procede, si es o no de recolección temprana … y grabe en su memoria la asociación entre las sensaciones que ha percibido y su procedencia. Regístrelo en su mente y comience a montar su propia “oleoteca sensorial”. Por último, trate de asociar los sabores de ese AOVE con las artes culinarias y/o alimentos con los que mejor maridaría.
Defectos del aceite o atributos negativos. Los defectos “oficiales” del aceite de oliva virgen -que son los que aparecen en la hoja de cata regulada- son seis: atrojado/borras, moho/humedad, avinado/avinagrado, aceituna helada, metálico y rancio. Si identificamos algún otro defecto distinto a los anteriores, debemos tratar de registrarlo.
Virtudes del aceite o atributos positivos. Los atributos positivos “oficiales” son tres: frutado, picante y amargo. Asimismo, los vírgenes extra recuerdan a multitud de frutas, hortalizas, verduras, plantas silvestres y aromáticas.
Clasificación de los aceites de oliva. El aceite de oliva será clasificado como:
- Virgen Extra, cuando se trate de un aceite sensorialmente intachable, es decir, que no tiene defectos y, además, su frutado sea mayor que cero -porque todos los vírgenes nos tienen que recordar a la fruta de donde procede-.
- Virgen, cuando tenga defectos de forma moderada (hasta 3’5 sobre 10), y su frutado sea mayor que cero. Los vírgenes son considerados buenos aceites ya que siguen siendo un zumo natural de fruta con todas sus propiedades.
- Lampante, cuando el aceite posea uno o más defectos de intensidad superior a 3’5, debiendo ser refinado para su consumo. Este aceite refinado resulta insípido, inoloro e incoloro, por lo que se le añade un pequeño porcentaje de virgen o virgen extra y se comercializará en los supermercados como aceite de oliva a secas.
Como no puede ser de otra forma, recomendamos el consumo de los auténticos zumos de fruta, es decir, los aceites de oliva vírgenes extra, excepcionales, complejos e intachables. Además, son los mejores para aderezar y emplear en crudo, siendo los aceites de oliva vírgenes una buena alternativa también para guisos o frituras.
