Siempre lo hemos hecho y seguiremos haciéndolo manualmente, para mantener esta tradición. Por lo que continuaremos renunciando a utilizar desbrozadoras de disco y mucho menos aún productos químicos.
Las varetas crecen cada año en la base de los troncos de los olivos o alrededor de los mismos. Por lo que es necesario cortarlas fundamentalmente por dos motivos: por la competencia que le hacen al propio árbol del que nacen y porque si se dejasen crecer una o varias de ellas se convertirían en olivos.
Antiguamente, se seleccionaban dos, tres o cuatro de ellas y esa decisión es la que generó los olivos con dos, tres o cuatro pies que aún continúan viéndose en plantaciones tradicionales la inmensa mayoría de ellas anteriores al año 1970.
Las varetas cortadas se depositan en el centro de las besanas, para que sean picadas junto el ramón resultante de la tala y todos los restos triturados queden sobre el terreno sirviendo de abono para la tierra a medida que se vayan descomponiendo.
