Significado de la palabra: MINGUILLAO.

Dª. ELISA MORALES GIMÉNEZ es una tesista en Lingüística Hispánica, afincada en Gran Santiago (Chile). A la que mostramos nuestro agradecimiento por la muy interesante y pormenorizada información que nos ha transmitido. 

Internet ha hecho posible que detectase el nombre de nuestra finca “Minguillao” en sus innumerables consultas a su buscador web, y que contactase con nosotros a través nuestra página: www.eoloe.es

El contenido de su mensaje fue el siguiente:

“Estimado Cristóbal.

Un gusto saludarlo.

Me tomo el atrevimiento de escribirle por un tema ciento por ciento de curiosidad intelectual; en este caso, curiosidad de índole lingüística. Me llamó la atención el nombre de su propiedad, «Minguillao», una palabra poco documentada y que otrora hizo referencia a una preparación culinaria propia del sur de Chile.

¿Sería mucho atrevimiento si yo le preguntara a usted por qué fue bautizado así su fundo, o bien cuál es el origen de este nombre? Esta tesista en Lingüística Hispánica que intenta documentar la historia de algunas palabras chilenas le estaría realmente agradecida por cualquier breve comentario. Un saludo cordial.”

Nuestra contestación:

Buenas tardes, Dª. Elisa.

Nuestra finca o fundo: «MINGUILLAO», pertenece a nuestra familia desde el año 1857.

En el lugar en el que actualmente está ubicada nuestra nave agrícola, había un cortijo, es decir, una pequeña casa de campo a la que siempre se llamó MINGUILLAO. Le adjunto una fotografía de la nave ubicada en el término municipal de Priego de Córdoba – España. 

Desde mi niñez, recuerdo que a la mencionada casa y sus alrededores, mi abuelo, mi padre y los trabajadores, se referían a ella con el nombre de MINGUILLAO. Y, sinceramente, nunca se me ocurrió preguntarles por qué identificaban el paraje con ese nombre. Otras parcelas de nuestra finca se denominan: Haza de la Yegua, La Solana, Charco Oscuro, Las Piedras Negras, El Chifle, Los Llanillos, etc. 

Hace algunos años intenté averiguar su significado y verifiqué que en castellano o en español, la palabra «MINGUILLAO» no existe. Por lo que supuse que sería un nombre propio que, por una razón que desconozco, uno de mis antepasados decidió nombrar así al cortijo. Y motivo por el que, desde entonces, hemos continuado respetándolo.

Por usted he sabido que la palabra hace referencia a una «preparación culinaria propia del sur de Chile«. Por lo que le agradeceré, tenga la amabilidad, de comunicarme la información de la que disponga relacionada con la mencionada palabra. 

Lamento no haberle podido aportar ninguna información de mayor interés para usted.

Atentamente.

Siendo el contenido de la posterior respuesta por parte de la Sra. Morales Giménez:

“Don Cristóbal:

Le agradezco enormemente por su respuesta, no crea usted que no me ha aportado nada de interés: por el contrario, me ha dado la oportunidad de compartir este maravilloso rompecabezas con quien puede estar igual o más interesado en él que yo misma. Y no solo ello, sino que el nombre con que ha sido bautizado el fundo de su propiedad viene a ser una de mis pocas pruebas de que esta palabra, en efecto, ha existido (entiéndase «existir» independientemente de su incorporación en los diccionarios oficiales; las personas la han usado, eso es). Procedo a ofrecerle un resumen de mis indagaciones: 

En el tomo tercero del Diccionario de chilenismos, de Manuel Antonio Román, publicado en 1913se registra el vocablo con la siguiente definición: 

Tal como se apunta allí, existen, al parecer, las variantes «menguillao» y «mellingao», que son recogidas en otro diccionario, el Diccionario etimológico de las voces chilenas derivadas de lenguas indígenas americanas de quien fuera considerado el padre de la lingüística chilena, el erudito alemán Rodolfo Lenz. Él registra en su obra: 

Como «mellingao» también es recogido el vocablo en el Glosario etimológico originario de nombres de hombres, animales, plantas, ríos, y lugares, y de vocablos incorporados en el lenguaje vulgar, aborígenes de Chile, y de algún otro país americano, elaborado por el fray Pedro Armengol Valenzuela, del cual no puedo ofrecerle versión digital, pero allí se apunta: «menguillao, en Ñuble, afrecho hervido, comida de puercos, o mazamorra de afrecho», a lo que sigue una propuesta de etimología basada en la lengua mapuche o mapudungun

Ahora, no hay que alarmarse por las diferencias entre <i> y <e> en «minguillao» y «menguillao», para los registros escritos de lenguas indígenas este tipo de variaciones son comunes y entendibles, y es posible asumir que se trata, en efecto, de la misma palabra. Por lo demás, por su forma y a primera vista, uno no duda en asociar la palabra con la lengua mapuche, aunque no soy versada en esa lengua. Podríamos decir que «suena a mapudungun»: se parece, por su forma, a otras palabras en esa lengua.  

Ahora bien, no se registra actualmente su uso en Chile y parece ser que la primera persona en poner el término por escrito fue el naturalista francés Claudio Gay, quien fue contratado por el gobierno chileno en la primera mitad del siglo XIX para efectuar un reporte exhaustivo sobre el territorio nacional en materias geológicas, geofísicas, económicas, botánicas, agrícolas, etc. Para esta última materia, la agrícola, elabora este científico dos volúmenes titulados Agricultura, y es en el segundo volumen en donde encontramos nuestra palabra: 

Y hasta aquí he llegado en la resolución de este puzle. El resto de los nombres de las parcelas de su finca no me resuenan en absoluto como relacionados con chilenismos o mapuchismos, o nada que pueda ir en ese sentido. Es realmente difícil pensar en que esta coincidencia pueda constituir una mera casualidad, con lo cual el rompecabezas sigue activo. Si logro obtener alguna otra información al respecto, se la haré llegar. 

Reitero mi agradecimiento por su respuesta. Saludos cordiales.“ 

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