Tala de olivos realizada por Juan Campaña.

Dieciocho de abril del año de nuestro Señor, dos mil veintitrés.

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En nuestra finca “Minguillao” de Priego de Córdoba, la mitad del olivar la talamos un año y la otra mitad al año siguiente, para disponer del tiempo necesario que dedicar a otras labores también fundamentales durante los meses de febrero, marzo, abril y mayo, que son en los que llevamos a cabo este y otros trabajos.

Desde hace varios años, nuestros empleados José Luis Jiménez y Juan Campaña, son los encargados de ello. Aunque este año hemos contado con la colaboración de José Alberto Pérez, al que contrataremos en años posteriores por el excelente trabajo que ha desarrollado en todas las labores que le hemos encomendado.

Debido a que la tala es absolutamente fundamental para el crecimiento óptimo, el mantenimiento adecuado y la mayor productividad de nuestro olivar, la norma que tenemos establecida es que se lleve a cabo sin prisa y aplicando siempre un buen criterio. Para eludir riesgos personales y evitar decisiones erróneas de consecuencias irreversibles.

Nuestros fundamentos consisten en que las hojas y las ramas jóvenes protejan, de la incidencia directa de los rayos del sol, la madera de las peanas y de las ramas principales; que la luz llegue a todas las partes del árbol y que el aire y el viento circulen sin dificultad por el interior de cada copa. Y, además, que teniendo en cuenta que los olivos los talamos en años alternos, el criterio de corte sobre las ramas nuevas que crecen verticalmente, a las que las denominamos “chupones”, sea el más lógico para conseguir que no afecte a la proporcionalidad ni a la forma homogénea de nuestro olivar adulto.  

Existen muchos métodos para talar. Pero nosotros seguimos aplicando el que consideramos más adecuado, aunque nos requiera más días de trabajo y un coste económico superior, que el tiempo y sus resultados continuarán compensando y rentabilizando sobradamente, como lo han hecho y seguirán haciendo desde que lo implantamos. Y la prueba más evidente de que es así, la constatan los olivos adultos, viejos y muy viejos que aún conservamos en nuestra finca. Los cuales, a pesar de su edad, siguen manteniendo una muy buena producción de aceitunas y permaneciendo saludables, frondosos y con excelente presencia. Y esto se debe en un porcentaje muy importante, a una tala de renovación de ramas y de protección de la madera esenciales para su longevidad.          

Muchas gracias por visualizar este vídeo y que todo le vaya muy bien.

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