Trece de octubre del año de nuestro Señor, dos mil veintitrés.
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Puesto que nuestro objetivo principal es continuar mejorando todo lo posible nuestro olivar, teniendo siempre muy en cuenta nuestras limitaciones para ello, nunca dudamos con respecto a realizar determinados experimentos cuyos resultados nos ayuden a obtener la información necesaria para determinar si imponerlos o desecharlos.
Para ello, por sus condiciones y sus circunstancias, en esta ocasión hemos optado por volver a elegir la parcela denominada “El Chusco”. En ella tenemos noventa y dos olivos picudos que como decía mi padre, que en paz descanse, “cuando los plantaron debieron hacerlo tirándolos con una onda. Y donde cayeron, allí mismo los pusieron”. Porque de no haber sido así, no se entendería cómo es posible que no ahílen prácticamente nada entre ellos.
Nuestra última ocurrencia, ha consistido en abonar por primera vez, a mediados del mes de octubre, con dos kilogramos de abono granulado NItrofosca, los noventa y dos olivos picudos. Considerando como muy fiable, la predicción de lluvias para los próximos días. Para valorar, cómo evolucionan los árboles y cómo lo hace también la media cosecha de aceitunas que tienen, la cual ha vuelto a arrugarse, debido a que no llueve desde el pasado veintidós de septiembre y las temperaturas se han mantenido muy por encima de lo habitual en esta época del año.
En el mes de febrero o marzo, compararemos su evolución con respecto a otros olivos picudos de nuestra finca. Y entonces, los volveremos a abonar con dos kilogramos más de Nitrofoska, mientras que al resto le aportaremos cuatro kilogramos por olivo.
El anárquico marco de plantación de “El Chusco” impone que el abonado haya que realizarlo manualmente, para asegurar que todos los olivos reciban la misma cantidad. Para lo cual y para esta prueba en particular, Juan Campaña, ha utilizado dos recipientes de mil centímetros cúbicos cada uno de ellos, con los que distribuir proporcionalmente el abono, sobre el diámetro exterior del vuelo de cada árbol.
Ya que para abonar manualmente otras parcelas sin marco de plantación definido, utilizamos otro método mucho más rápido, aunque también algo más impreciso.
Permaneceremos atentos a los efectos que genera este abonado tan anticipado como inusual, y se los mostraremos, tanto si resultan positivos como negativos.
Aunque si las previsiones fallan y no llueve en los próximos días, nuestro experimento resultará un absoluto fracaso. Puesto que si el abono no se filtra bajo la tierra para que lo absorban las raíces, el sol se encargará de neutralizar y anular todas sus aportaciones. O si por el contrario, durante el otoño y el invierno las precipitaciones son muy abundantes, ello las disminuirá igualmente. Pero puesto que se trata de una prueba, aceptamos el riesgo que implica llevarla a a cabo en el mes de octubre.
Muchas gracias por visualizar este vídeo y que todo le vaya muy bien.
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2 Comentarios
Buenas tardes, interesante experimento, podría indicarme cual ha sido el resultado, se ha notado la diferencia o ha sido abono desperdiciado, porque estoy pensando hacer yo lo mismo este año, muchas gracias y un saludo
Buenas tardes, Sr. Cobacho:
No fue abono desperdiciado porque al día siguiente de echarlo llovió lo suficiente como para que se filtrase en la tierra y los olivos lo aprovecharan íntegramente. Pero no le puedo asegurar que el experimento resultase un éxito, porque este año está lloviendo bastante más que el pasado y nuestro olivar se encuentra en un excelente estado. El abonar en octubre resultará ventajoso en años con muy pocas lluvias durante el año siguiente. Pero en octubre, nunca sabremos si lloverá o no al año siguiente. No obstante, si durante el próximo mes de octubre tenemos una previsión bastante segura de alguna precipitación superior a los 20 litros en un día, volveremos a abonar los 91 olivos de El Chusco, porque este año volveremos a arar la tierra de esa parcela, tras muchos años sin hacerlo y esperamos que el abono compense la rotura de las raíces muy superficiales que la grada cortará. Tras las comprobaciones que hemos realizado durante varios años, no tenemos ninguna duda de que labrando adecuadamente la tierra, nuestros olivos producen más aceitunas y de mayor calibre y, por este motivo, dicha parcela y alguna más que hemos tenido a no cultivo, las volveremos a labrar. Si usted se anima a experimentar el abonado en octubre, le deseo que le vaya muy bien, siempre que lo eche teniendo la mayor seguridad de que la lluvia lo filtrará en el menor tiempo posible. Porque de lo contrario, resultará abono y dinero desperdiciado. Atentamente. Cristóbal Matilla R-Ch.