Debido a los 164 litros caídos el pasado mes de marzo la hierba ha crecido como hacía años que no lo hacía en nuestra finca «MInguillao». Pero … ¡bendita hierba! Porque aunque será necesario desbrozarla antes de que aumente aún más su altura, la causante de ello ha sido la abundante pluviometría tan necesaria este año. De modo que aunque desbrozar será una labor más que añadir a las tareas necesarias que realizar a corto plazo, hemos comenzado a acometerla de muy buena gana puesto que la agricultura y la ganadería estaban muy necesitadas de las generosas lluvias caídas.
El desbroce y triturado de hierba lo hacemos con una grada de dieciocho discos con el tiro completamente abierto para que realice la mayor labor posible. La primera pasada la tumba y la corta y la segunda pasada transversal la pica en trozos más pequeños.
Al penetrar los discos únicamente muy pocos centímetros en la tierra, no dañan las raíces de los olivos y aran el terreno superficialmente para favorecer la absorción de toda la pluviometría que se produzca con posterioridad. Permitiendo también que cuando la hierba se convierta en abono orgánico tras secarse y pudrirse, la tierra lo tome con mayor facilidad y rapidez.
Además, este método de trabajo nos permite prescindir absolutamente de la utilización de herbicidas.
Los dos vídeos de la derecha muestras como de triturada queda la hierba, la cual dispersada uniformemente sobre la tierra ayudará a conservar la humedad durante un mayor periodo de tiempo.
